El móvil cuando nuestros hijos viajan al extranjero

Hace poco escribí en nuestro blog sobre cómo llevar el tema de las pantallas con los adolescentes en casa. Sin embargo, las reglas del juego cambian drásticamente cuando cruzamos fronteras. Hoy quiero abordar un tema que genera mucha ansiedad en las familias: el móvil cuando nuestros hijos viajan al extranjero.

Cuando nuestro hijo o hija sale por primera vez a realizar un año escolar en el extranjero o asiste a uno de nuestros campamentos de verano, siempre digo a los padres que esta experiencia actúa como una «vacuna», tanto para ellos como para nosotros. La primera separación no es fácil; intelectualmente sabemos que es lo mejor para su futuro, pero emocionalmente es una ruptura de la rutina diaria. Y no todos los niños (ni todos los padres) la gestionan igual.

A continuación, te detallo nuestra estrategia probada tras acompañar a más de 7,500 estudiantes, para ayudar a tu hijo a superar esta etapa con éxito, satisfacción y máxima seguridad emocional.

1. ¿Debe llevar el teléfono? El equilibrio entre logística y dependencia

La respuesta corta es: SÍ, han de llevarlo. Pero su uso debe estar estrictamente regulado.

El teléfono inteligente es una herramienta logística imprescindible hoy en día. Es vital para orientarse en los aeropuertos, contactar en el momento de las llegadas, encontrar al coordinador que los recoge o tener a mano sus tarjetas de embarque.

  • Gestión de la batería: Tu hijo se ha de encargar de llevarlo cargado. Si durante el vuelo decide jugar o escuchar música, debes avisarle seriamente de que guarde batería suficiente para el aterrizaje, por si surge algún contratiempo logístico.
  • Fuera de horario continuo: Es absolutamente desaconsejable que lleve el móvil encima todo el día durante sus actividades. El dispositivo se ha de dejar apagado o en modo avión en la habitación, cabina o taquilla.
  • Coordinación con los monitores: Si algún monitor, profesor o Host Family le guarda el teléfono, podemos pedir que se lo entregue exclusivamente ciertos días a ciertas horas para poder hablar con él, creando una rutina predecible.

2. La psicología de la comunicación a distancia: Por qué oír la voz es lo peor

Desde la perspectiva de la neuroeducación—área de especialización de nuestra directora Ana Trinxet —sabemos cómo reacciona el cerebro adolescente ante los estímulos familiares. Cuando un joven está inmerso en una nueva cultura, está haciendo un esfuerzo cognitivo inmenso para adaptarse.

En este contexto, el uso del email o los mensajes de texto es lo más aconsejable. Oír la voz de los padres, paradójicamente, es el mayor detonante de la añoranza.

¿Por qué? Porque la voz activa inmediatamente la memoria emocional profunda. He estado al lado de muchos niños cuando llamaban a sus padres; algunos disfrutan confiados, pero otros sufren más la separación. Las llamadas pueden ser tremendas, y al colgar el teléfono se quedan mucho más tristes y angustiados que antes de haber hablado.

Un correo electrónico, por el contrario, permite un procesamiento más racional. Lo puedes redactar con calma, filtrar tus propias emociones y tu hijo puede leerlo varias veces. Se convierte en un recuerdo tangible que le da ánimos sin desestabilizarle emocionalmente.

3. Cómo redactar el email perfecto para tu hijo

Si optas por el texto, la estructura y el tono de tu mensaje son fundamentales para no generar el temido «choque cultural inverso» a distancia. Sigue estas reglas:

  • Positividad absoluta: El tono siempre debe ser alegre, animoso y seguro.
  • No le cuentes demasiados detalles de casa: Si le explicas lo bien que lo pasasteis en la comida del domingo o cómo juega su mascota, solo servirá para que sienta que se está perdiendo cosas (FOMO) y se añore más.
  • Tranquilízale: Coméntale frases como: «Por aquí todo sigue igual, aburridísimo, no te estás perdiendo absolutamente nada interesante».
  • Refuerzo de autoestima: Recuérdale constantemente: «Estamos muy contentos y súper orgullosos de lo valiente que eres y de cómo lo estás haciendo».
  • Preguntas enfocadas: Hazle preguntas que le obliguen a buscar lo bueno de su experiencia: «Cuéntame, ¿qué ha sido lo mejor de tu día hoy?» o «¿Qué palabra nueva súper rara has aprendido?».

4. Estableciendo el «Contrato de Llamadas» antes de volar

Para gestionar el móvil cuando nuestros hijos viajan al extranjero, hemos de quedar con ellos antes de que suban al avión para definir los días y el proceso de comunicación. Han de estar tranquilos y seguros de lo que va a pasar.

Debéis acordar lo siguiente:

  1. «No nos llamaremos cada día, ¿vale? No es bueno para tu inmersión ni para que hagas amigos rápido hablar cada día con España.»
  2. «Preguntaremos qué días se puede hablar contigo según tu horario. No te preocupes que te llamaremos nosotros. Quizás no los primeros dos días para dejarte aterrizar, pero estate tranquilo que hablaremos.»
  3. «El centro tiene unos días marcados para las llamadas, así que ya nos adaptaremos a sus normas.»

5. El peligro de los padres «helicóptero» y el uso de Skype

Existen padres que no saben despegarse de sus hijos y, escudándose en la tecnología, pueden llegar a contactar con ellos 4 o 5 veces al día. En MCM advertimos que esto es un error grave. Este proceso hace que la adaptación al curso académico en el extranjero sea muchísimo más complicada para el pobre estudiante.

Los días que los jóvenes saben que han de hablar con sus padres a una hora exacta, se les ve nerviosos, bloqueados y a la espera, en lugar de estar jugando o relacionándose. Por el contrario, cuando no esperan ninguna llamada inminente, se olvidan del teléfono, se integran y disfrutan más con sus compañeros.

Reglas para las videollamadas

Skype, FaceTime o WhatsApp Video son perfectos si se dosifican. Las imágenes reconfortan porque el niño ve vuestra cara relajada, ve su entorno igual de siempre y eso tranquiliza. No es lo mismo ver una sonrisa que escuchar una voz entrecortada.

  • Frecuencia: Hablar el primer día para confirmar la llegada y luego distanciarlo. Hacer una videollamada cada 3 o 4 días, o 1 o 2 veces por semana, es lo ideal y más que suficiente.
  • No le persigas: Aplica la regla de oro internacional: «No news, good news» (Si no hay noticias, es que todo va bien). Si ellos no se comunican, significa que están ocupados divirtiéndose.

6. ¿Qué hacer si hay lágrimas al otro lado de la línea?

Si tu hijo lo pasa mal los primeros días y te dice que se quiere volver, TÚ has de ser doblemente fuerte. Actúa como su pilar:

  • No dramatices: Escúchale, pero no entres en pánico.
  • Quítale hierro al asunto: Dile que lo que siente es completamente normal, que a ti también te pasó cuando te fuiste de casa o de campamento la primera vez, pero que esa sensación desaparece en un par de días.
  • Confía en el equipo: No creas que está tan mal como suena por teléfono (suelen desahogarse y a los 5 minutos están riendo con sus amigos). Confía en el personal profesional y en la consultoría educativa que has contratado.

«El teléfono es un depresivo. Cuanto menos teléfono, mejor. Puedes hacer videollamadas, pero deja que el adolescente tenga días de descanso de sus propios padres para poder forjar su nueva identidad».

En MCM Educational Consultants, nuestro compromiso va más allá de matricular a un estudiante. Llevamos desde 1989 asegurándonos de que cada experiencia sea transformadora. Además, gracias a nuestro servicio exclusivo MCM 24/7, nosotros sí estamos disponibles a cualquier hora del día o de la noche. Si te preocupa cómo se está adaptando tu hijo, llámanos a nosotros primero; nosotros evaluaremos la situación con el centro sin interrumpir su inmersión.

¿Te gustaría recibir asesoramiento personalizado para preparar la próxima aventura internacional de tu hijo con total tranquilidad? Llámanos al +34 934 144 422 o escríbenos para organizar una primera consulta gratuita.

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