Cenar y/o comer en familia: sí o sí

por / Viernes, 13 febrero 2015 / Publicado enLa educación de tus hijos
comer

Hoy quiero hacer hincapié en esta rutina, tan sencilla y tan enriquecedora sobre todo para los adolescentes. Numerosos estudios certifican lo beneficioso que es cenar o comer en familia. Cuando hay varios hermanos, se intenta que vayan todos a una, si no el tema cocina es un lío, por lo tanto hay que ir amoldándose a sus etapas de crecimiento.

Cada año es diferente, mientras son pequeños podemos estar sentados con ellos a su hora de cenar, aunque nosotros cenemos más tarde. A partir de los 10 años, ya podemos alargar un poco la hora de apagar la luz hasta las 21:30, y empezar a cenar juntos. A  medida que crecen, si hay varios hermanos, los horarios se complican: más estudios, extraescolares, diferentes horas de irse a dormir, etc. Pero seguro que se puede llegar un consenso.

Varios puntos que has de tener en cuenta:

1) Horario: MARCAR UN HORARIO FIJO

Esperar a que llegue el hermano de hacer deporte, que otro acabe de ducharse, que llegué papá a casa….

Es importante marcar un horario, que puede subir o bajar en 5 minutos, esperando un poco al que se retrasa. Pero todos han de saber a que hora se va a cenar, es importante. Se organizan mucho mejor.

¡Pero cumplid el horario! se espera hasta cierta hora, si no, se empieza, también por respeto a los que están esperando. A veces el hambre aprieta y empiezan los malos humores, no hace falta.

 

2) Suprimir distracciones: “APAGAR MÓVIL, TELE, iPad…”

Hoy en día que estamos tan enganchados a los aparatos electrónicos, apagar estos aparatos, dejar el móvil en la habitación, apagar la TV y conversar, mirarse a los ojos cuando hablamos y escuchar, es una buena práctica para todos.

Estudios reflejan que:

  • Los niños mejoran su vocabulario en la mesa hasta un 40%.
  • Se sienten más seguros en muchos aspectos, lo que contribuye a un mejor bienestar,  les trasladamos nuestros mensajes y puntos de vista.
  • Los adolescentes que como mínimo cenan o comen 3 veces por semana con los padres tienen 3 veces menos tendencia a entrar en drogas y adicciones.

 

3) Interactuar: HABLAR DE TEMAS INTERESANTES PARA TODOS

Todos hemos de hablar, no sólo los niños. Es un momento para hablar y para escuchar todos. No hay que utilizar las cenas para riñas, sólo se consigue mal ambiente. Los temas que van a causar riña, mejor hablarlos a parte.

 

4) Educar: “MOMENTO CLAVE PARA HACERLO”

Todo este ritual educa. Desde el primer momento los padres hemos ser conscientes de ello y utilizarlo. En el momento en el que todos hacemos el esfuerzo para cenar juntos: unos corren, otros esperan, etc. ya estamos inculcando el esfuerzo, sacrificio y respeto por los demás.

Somos moderadores en todo momento:

A la hora de servirse: esperar tu turno: Primero las niñas, luego los niños, el que sirve se sirve el último, no se elige…etc.

A la hora de hablar: respetar turnos, no interrumpir, saber escuchar.

A la hora de comer: correctamente, ordenado, limpio, hábitos alimenticios,  etc.

Durante esos 40 minutos más o menos, tendremos a nuestros hijos sentados a la mesa, escuchándonos, hablando de sus cosas, proponiendo, explicando… No hay mejores oportunidades para educar en valores que alrededor de una mesa,  es un momento distendido en el que estamos todos juntos compartiendo algo común.

Por lo tanto cenar y/o comer en familia, como mínimo 3 veces por semana,  requiere un esfuerzo, sobre todo de los padres, para hacer que esta rutina se lleve a cabo, pero los beneficios son tan importantes que vale la pena.

Os dejo este video que habla de lo que os he comentado en este post.

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