CÓMO PODEMOS ROMPER CON UNA DINÁMICA NEGATIVA EN LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS.

por / Jueves, 25 julio 2019 / Publicado enLa educación de tus hijos
33207236_1735247623207789_8908509311529910272_n

Desgraciadamente, el sistema educativo español puede llegar a ser muy frustrante. En ocasiones es un sistema impersonalizado que obliga a todo el mundo a pasar por los mismos obstáculos, indistintamente de las capacidades de cada uno.

En familias con hijos con necesidades educativas especiales como por ejemplo, niños con dislexia o Tdah, en ocasiones el sistema educativo no los encaja. Cuando el sistema falla con nuestro hijo nos encontramos ante un chico que se ve inmerso en una espiral negativa: comienza a sacar malas notas, sus resultados escolares generan insatisfacción propia y enfrentamientos con los padres, una mala convivencia que evoluciona a una mala relación entre padres e hijo. Conflictos que llevan a nuestro hijo a pegar el portazo en su hogar y refugiarse en los amigos, que no siempre son las compañías más propicias para ayudarle a salir de ese círculo negativo.

Nuestro hijo se ve inmerso en un bucle del cual es muy difícil salir, cae en una espiral negativa incluso destructiva. Y en esa espiral negativa comienza a sentirse desplazado, a sentir que no vale, que no sirve, se convierte en alguien desmotivado y ese sentimiento hace caer empicada su autoestima.

Lo que yo siempre sugiero en una situación así, es un cambio de aires. Poner tierra de por medio y si es posible enviarlo a estudiar un año o seis meses fuera, en un sistema educativo distinto que pueda ser más agradecido, como puede ser el sistema educativo americano o el británico. Un sistema educativo más propicio que cubra y apoye sus necesidades educativas especiales y que nuestro hijo, gracias a esta personalización y esta ayuda vaya viendo que sí es capaz de conseguir resultados positivos.

Por mi experiencia tengo demostrado que los niños que aquí no funcionan, en EE.UU, funcionan perfectamente. Cuando el niño regresa lo hace con su autoestima reforzada y con un mayor grado de madurez. Muchas veces es nuestra sobreprotección la que impide a nuestros hijos desplegar sus alas. Cuando tenemos un hijo con condiciones especiales, es natural que como padres intentemos protegerlo mucho más y tendamos a echar la culpa al sistema cuando los resultados no son los esperados, lo que genera que nuestro hijo se apoye también en ese argumento.

Comenzando en otro lugar desde cero se rompe con la dinámica negativa establecida y surgen los cambios positivos. Nuestro hijo comienza a ver que las cosas salen, lo cual lo empodera y le ayuda a llenarse de fuerza y renovar energías. Lo cierto es que cuando regrese aquí el sistema seguirá siendo el mismo, pero él no lo será y podrá enfrentarse a todos aquellos obstáculos que le imposibilitaban avanzar, con más fuerza y mucha más madurez.

En resumen, debemos ayudar a nuestro hijo a romper con una dinámica negativa de la que no es capaz de salir por sí mismo porque no dispone de las herramientas necesarias y lo más importante, recuperar nuestra relación con él.

 

Alejandro Ferrer
CEO MCM

Deja un comentario

SUBIR