Hijo adolescente no significa “maleducado”

por / Lunes, 17 noviembre 2014 / Publicado enLa educación de tus hijos, Sucesos sobre educación
adolescente

La adolescencia es el paso de la infancia, a la edad adulta. Llena de cambios físicos y emocionales. Cada uno pasa la adolescencia, no como quiere sino como puede, y ahí estamos los padres,  para apoyarles en esta transición, con cariño, empatía, comprensión y apoyo, pero también con normas y disciplina.

En algunos chicos, la preadolescencia puede empezar sobre los 11 años, así que a esa edad podemos ver ya altibajos de humor, contestaciones y comportamientos fuera de lugar.

 

Qué puede influir en el adolescente:

–          La genética

–          La educación en su infancia

–          La familia

–          El ambiente que le rodea

Si nuestra forma de educarlos durante la infancia ha sido coherente, y  les hemos enseñado normas de educación, respeto, disciplina y responsabilidad, podemos estar tranquilos, pero sin bajar la guardia.

Hay unos mínimos que no hemos de pasar bajo ningún concepto, con ningún miembro de la familia o fuera de la familia. Al primer síntoma o sospecha, tenemos que atajar esa actitud que implica falta de respeto de cualquier tipo:

–          Insultos

–          Tonos de voz elevados

–          Violencia

–          Agresividad

El adolescente se va a sentir más a nuestro nivel, con los mismos derechos pero no con las mismas obligaciones, hay que dejarles bien claras las normas en casa, lo que se podrá consensuar y dialogar y lo que serán normas básicas.

Si durante la infancia hemos sabido trabajar esas normas, los famosos límites de los que hablamos siempre, no nos debería ser difícil la adolescencia.

Tenemos que seguir marcándoles en casa, como cuando eran pequeños:

–          Viven en una familia y para la buena convivencia cada uno ha de aportar su granito de arena. Es buena idea que tengan tareas cortas pero que aporten a todos un beneficio. Hemos de pensar que a estas edades  entre los estudios y las extraescolares a veces tendrán poco tiempo, así que deberían ser tareas que si un dia no pueden hacerlas, alguien pueda sustituirles, además así verán que les ayudas, les enseñas lo que es la EMPATÍA con los demás:

  • Poner y recoger la cena dos veces por semana no está nada mal.

–          Nuestra casa no es un hotel, intentaremos que haya una comida o un momento al día en que podamos estar todos juntos, si algún dia no se puede no pasa nada, pero hay que intentarlo, que ellos sepan que es importante para todos ese rato. Unos corren para llegar, otros se esperan aunque tengan hambre…

Si hay exámenes, se ayuda, y se hacen extras de cenar antes, comer más tarde… la familia se amolda y apoya al que lo necesita. LA FAMILIA ACTÚA EN BENEFICIO DEL QUE LO NECESITA.

–          Todos nos esforzaremos por la buena convivencia: cuando dos hermanos de 14 y 13 años o 12 y 14 años se pelean, las discusiones pueden ser tremendamente pesadas. Lo mejor es no meterse, muchas veces intentamos ser jueces y lo que pasa es que ese “momento hormonado“ puede haber coincidido y son dos trenes que chocan. Lo mejor es dejarlos refrescar.

Si vemos que no se relaja el ambiente podemos intervenir pero sin juzgar, sino acercando las posiciones.

Como ves, nuestro adolescente necesita, incluso ahora, el concepto de nido. Le dejamos volar más lejos y descubrir mundo,  porque así ha de ser, es lo lógico y sano para su desarrollo: socializarse, pertenecer a un grupo de amigos, tomar decisiones sin nosotros, etc. pero en “el nido” sigue habiendo seguridad, normas y respeto a todos los miembros de la familia.

 

CÓMO DEBERIAN SER TUS ACTUACIONES:

–          Cuando esté cansado, déjale descansar, los cambios en la adolescencia son tan importantes como los primeros años de la infancia, además de los físicos que son evidentes, los emocionales también son importantes.

–          Cuando esté guerrillero deja que se relaje, no vale la pena entrar en discusiones que no llevan a nada. Has de estar por encima de él y cuando él no tenga calma tenerla tú, que para eso eres más adulto y tienes más control que él.

–          Practica 1 minuto de recesión cuando tengas que reprimirle por una falta, es decir, le riñes  y tardas sólo 1 minuto en decirle que le quieres y que eso no cambia tus sentimientos y tampoco debería cambiar los suyos.

–          No le insultes ni le chilles, no le digas que estas harta de él/ ella.  Dejará de escucharte. Los adolescentes que lo tienen todo a flor de piel, son súper sensibles, aunque no lo parezcan a veces y se les hiere muy fácilmente, así que si quieres que no sean ellos hirientes con los demás, o guarden rencor e ira, trátalos como te gustaría que te tratasen a ti: con respeto. Así trataran ellos a los demás.

–          Confía en ellos, no te va a quedar otro remedio, ya que necesitan empezar a volar. Acéptalos cómo son, apóyalos, alaba sus logros. Pero vigílalos de cerca a él y a sus amistades. Invita a casa a sus amistades, no las critiques directamente si no te gustan.

–          Sé recto con sus obligaciones y tus criterios.  Has de ser un palo firme a su lado donde puedan sujetarse y apoyarse para crecer, confían en que tú les marques el camino.

–          Propicia los ratos en familia son buenos para hablar de todo, que escuchen ejemplos, tus puntos de visita, tú escuchas los suyos, sus opiniones, sabrás con quien va, sus grupos, deberes, problemas, etc.

–          Intenta que haya paz en casa. Sé que a veces no es fácil y depende de nuestro trabajo, los horarios, extraescolares, del número de hermanos… pero han de tener la sensación de que cuando están en casa, no están en un ambiente hostil sino todo lo contrario, de apoyo, comprensión  y guía.

“LA ADOLESCENCIA ES UN SARAMPIÓN QUE HAY QUE PASAR”

 

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