El hábito de la lectura (primera parte)

por / Jueves, 09 octubre 2014 / Publicado enLa educación de tus hijos
lectura

Muchas veces hemos oído la frase:

–          Qué suerte que a tu hijo le gusta leer, al mío no le gusta nada .

¡A todo el mundo le puede gustar leer! Sólo hay que hacerles descubrir ese mundo.

 

Leer, para unos, es estar al día de lo que pasa en el mundo, para otros, se asocia a un rato de ocio, entretenimiento,  aprendizaje, etc. Cada uno lo hace por motivos diferentes. Leer es comunicar, aprender, soñar, es pasar un buen rato a solas, en silencio, en calma.

Los que están acostumbrados a leer mucho, leen más rápido, tienen mejor comprensión lectora y se concentran con mayor facilidad.  Así que nos interesa que nuestros hijos cojan este habito y no lo dejen.

Para que tu hijo coja esta afición por la lectura que le ayudará el resto de su vida hay varios puntos que se tienen que trabajar:

 

PRIMER PASO: Predicar con el ejemplo.

Es real y cierto que si no nos ven aficionados a la lectura, poco vamos a poder influir en ellos con argumentos de peso y creíbles. Los hijos que ven a sus padres leer tienen mucho ganado.  El hecho de que nos vean con un libro de lectura en el salón o en la cama,  que vean que nos llevamos el libro el fin de semana, si nos vamos fuera, o de viaje… no es importante, es fundamental.  Eso ya crea en ellos una curiosidad y una realidad desde que son pequeños: ¡los mayores leen! No es una obligación del colegio, lo hace todo el mundo.

 

SEGUNDO PASO: Crear  afición  desde la diversión.

El hábito de la lectura, la afición por los libros, ha de comenzarse a trabajar desde que empiezan a leer. O incluso antes, sólo pasando páginas de libros con poca letra y muchos dibujos.

Para crear esta afición:

  • Los libros han de formar parte del estante de los juguetes (han de ser un juguete más), han de ser, también,  variados y para su edad.
  • Vete con ellos a comprar los libros que quieran leer, estate un buen rato, mirando, ojeando,  enseñándole varios. Ve a varias librerías o bibliotecas. No tengas prisa cuando vayas.
  • De vuelta a casa, después de haberlo comprado, comenta el libro con él, hazle preguntas que le lleven a interesarse  por el argumento, los dibujos, etc.
  • Resérvate los regalos extra para comprarle algún libro, cuento o revista.
  • No quieras influir en sus lecturas, si quiere leer una revista o comics,  déjale que lo haga. Lo importante al principio es que vea que para ti es importante y que te tomas muy en serio el tema de que lea. El que tenga entre manos un libro, una revista o comic… al principio no es relevante.
  • En Navidad, cumpleaños, santo u otras celebraciones haz que siempre haya algún regalo que sea un libro.
  • Hasta que cogen el hábito de la lectura, hay pasos que parecen irrelevantes pero que luego te ayudarán mucho, uno de ellos es que te vean con ganas de compartir este rato de aprendizaje, muéstrale tu entusiasmo en sus adelantos y valóralos delante de los demás!

–      Qué contenta estoy y qué bien has leído hoy, cuando venga papá se lo vamos a explicar, ¿vale?

–      ¡Corre!, ve a lavarte los dientes y nos ponemos a leer, a ver qué pasa hoy con ”Pepito el conejito”!

–      Cómo me gusta este ratito contigo, ¿y a ti?

–      ¿No notas como has mejorado?

–      ¿Sabes que estás leyendo súper bien hoy?

Si ve que leer, es un regalo de halagos a los oídos, además de pasar un rato exclusivo contigo, siempre querrá leer ese ratito.

 

Fin Primera parte. Continuará…

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